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"Tips Toma de decisiones" - La acción como creación, no como reacción.


La acción no debe ser una reacción, sino una creación. Así lo afirmó Mao Tse-Tung. Admitamos que esta cita, como teoría y como frase para enmarcar en el salón de nuestras casas, está muy bien. 

Ahora bien, ¿es la realidad?  
¿Cómo nos comportamos ante situaciones poco claras o ambiguas? Nuestra reacción siempre es la de hacer algo, lo que sea, ayude o no a resolver la situación. Aunque la situación no haya mejorado después de nuestra intervención, o incluso lo hayamos empeorado, dará igual. Nos sentiremos mejor por el simple hecho de haber actuado y con rapidez. 

A esta reacción se la denomina “sesgo de acción”, otro error de lógica por el cual podemos estar siendo influenciadosEl ejemplo que siempre veremos asociado a este sesgo cognitivo, por ser el más representativo, es el de un portero de fútbol.  

El árbitro señala un penalti. Se prepara el delantero para chutar mientras el portero espera con nerviosismo en el centro de la portería; tiene que decidir en décimas de segundo entre tirarse a la derecha, tirarse a la izquierda o permanecer en el centro de la portería.  

La estrategia óptima según las estadísticas determina que debería quedarse en el centro de la portería, pero después de ver unos cuantos partidos de fútbol todos sabemos que la mayoría de las veces el portero se tirará o a la derecha o la izquierda porque su inconsciente determinará que es mejor hacer algo, aunque sea de forma errónea, que la incomodidad que le representará no hacer nada, aunque esta última sea la más acertada.  

Nos encontramos ante un error de lógica que nos mueve a reaccionar en situaciones ambiguas sólo por la impresión de que debemos hacer algo. En un intento de alejarnos de aquello que nos genera malestar y acercarnos al bienestar, nos impulsa a tomar decisiones o acciones que generalmente acabarán siendo incorrectas.  

La mayoría de psicólogos explican este fenómeno por razones evolutivas: nuestros antepasados tenían la necesidad de tomar decisiones rápidas. En la mayoría de las circunstancias, la rapidez de sus decisiones determinaría su supervivencia. Con la evolución, los riesgos a los que nos vemos sometidos distan bastante de ser situaciones en las que nuestra vida pueda correr un riesgo, pero hemos sustituido ese temor por nuestra vida por el temor de la crítica social.  

Vivimos en una sociedad en la que se premia la rapidez, la acción, decisiones enérgicas y arriesgadas, aunque estás sean en detrimento de un resultado óptimo, porque a nadie se le aplaude por no hacer nada, aunque esta sea la mejor opción. 

La necesidad de sentir que estamos haciendo algo: éste es el principal motivo de grandes errores en toma de decisiones tanto personales como profesionales. Soportado sobre el pilar de la opinión de los demás y el pilar de nuestros temores e inseguridades creadas por la ambigüedad de una situación o la falta de experiencia y marcos de referencia se erige el sesgo de acción. Diversos estudios han demostrado que en veteranos de diferentes ámbitos se incrementa el tiempo de reacción ante situaciones complejas o ambiguas. Se teoriza que esto se debe a la tolerancia a la incertidumbre desarrollada por la experiencia, lo que Warren Buffet denomina: “El arte de dejar pasar las pelotas 

Muchas veces quedarse quieto y esperar a que transcurran los acontecimientos, permitiéndonos tener una visión más clara de la situación, será la mejor estrategia, pero procurando evitar la parálisis por análisis. 

Llegados a este punto, parar, pensar y decidir será en algunas situaciones la estrategia que te reporte mejores resultados. No te permitas dejarte llevar por la inseguridad y la incertidumbre. Aprende a detectar cndo estás tomando una decisión de forma impulsiva, empujado por el sesgo de acción.  

Y llegados a este punto, sólo me queda desearte un futuro de sabias decisiones.  

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