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"Tips Toma de decisiones" - Sesgo de autoridad.


Todos nos sentiremos familiarizados con la expresiónsi un experto lo dice, debe ser cierto”.

Es la base del principio de autoridad, un sesgo cognitivo que hará que anulemos por completo nuestro filtro de pensamiento crítico y no valoremos la posibilidad de comprobar la veracidad del argumento o la idea. 
Nuestra predisposición a creer sin ningún tipo de objeción las opiniones de los considerados “expertos en la materia” ante otras opiniones, obedeciendo a las autoridades, incluso en aquellas situaciones que racional o moralmente puedan ser reprobables, constituye uno de los errores de lógica más generalizados que podemos encontrar y que han contribuido a que en muchas ocasiones un gran colectivo de personas se viese en vueltas en situaciones que la racionalidad no alcanza a entender.  

Este sesgo se hace especialmente evidente en políticos, deportistas, periodistas, centros educativos o líderes religiosos. Podemos observar cómo la obtención de cierta notoriedad en algún campo o la relevancia en determinados medios parece capacitar a determinados individuos a manifestar una opinión sobre cualquier tema y que, independientemente de la validez de sus conclusiones, se convierta en algo incontestable.  

Una vez más, en su afán de ahorro de recursos y de energía, nuestro cerebro nos proporciona un atajo para adquirir nuevos conocimientos y/o habilidades. Incluso ahorrarnos el tener que invertir tiempo y energía en tomar decisiones, fiándonos de cualquiera que haya sido dotado de cierto prestigio 

Así lo pudo constatar Stanley Milgram a través de unos de los experimentos más famosos de la psicología social. En su estudio se reflejó que más del 50% de la gente administraría una descarga mortal a otra persona sólo porque un médico se lo indicara. 

Otra de las características que hace especialmente frecuente este sesgo cognitivo es la alusión de la responsabilidad o del compromiso de tener que asumir las consecuencias de nuestros actos. Si nos dan una orden y la ejecutamos, siempre nos quedará poder recurrir al atenuante del compromiso de responsabilidad: “seguía instrucciones de.... 

En lo que respecta a cómo evitar incurrir en el sesgo de autoridad, tenemos la obligación para con nosotros mismos de potenciar el pensamiento crítico y retardar aquellas decisiones o acciones que provengan de una fuente de autoridad. 
Nos debemos a nosotros mismos aportarnos el máximo de información posible para validar o reforzar cualquier argumento que pretendamos integrar como una realidad hasta tener la mayor certeza posible de no estar siendo influenciados.  


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