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"Tips Toma de Decisiones" - Falacia Costo Irrecuperable

Son muchos los buenos motivos por los que decidiremos seguir invirtiendo recursos en terminar un proyecto, pero sólo existe un mal motivo por el que seguir haciéndolo, y es tener en cuenta lo que se ha invertido.  

Estamos ante otro sesgo cognitivo, uno de los más conocidos. Es “la falacia del costo irrecuperable”. Este sesgo al que nos sometemos cuando tenemos que tomar una decisión sobre si continuamos con algo es el motivo por el cual pasamos tanto tiempo estancados en un empleo, relaciones y negocios que no funcionan. Sobrevaloramos todo aquello que hemos invertido que consideramos activos de gran valor y que nos generan un gran vínculo emocional como el tiempo, el esfuerzo, la ilusión o el dinero.  

Cuantos más recursos de los citados invertimos, mayor será la presión a la que nos someteremos para continuar algo. Nos atamos emocionalmente, haciendo que cada vez sea más difícil tomar la decisión de abandonar, ya sea la cola en el supermercado en la que hemos invertido 15 minutos de nuestro tiempo, esa película de cine que nos está aburriendo irremediablemente o ese proyecto profesional en el que estamos trabajando sin los resultados esperados.  

El ejemplo más utilizado para ilustrar la falacia del costo irrecuperable es el Caso Concorde, en el que tanto Francia como Inglaterra tenían claro que el avión ultrasónico nunca sería rentable, pero siguieron invirtiendo cantidades ingentes de dinero para evitar tener que asumir que se habían equivocado y que todo lo invertido no había servido para nada.  

Esta conducta irracional está estrechamente vinculada a la coherencia: todos pretendemos proyectar una imagen de nosotros mismos “racionalmente coherente”. Transmitir coherencia nos da la sensación de reforzar nuestra credibilidad y hay pocas cosas que defendamos tanto como nuestra credibilidad, ya sea personal o profesional.  

Cuando decidimos dinamitar cualquier proyecto o decisión a medio camino de su finalización nos generamos una contradicción. Nos vemos obligados a reconocer que hemos cambiado de opinión y seguir enrocados con nuestra decisión inicial nos da la sensación de ser coherentes, de forma totalmente ilusoria, un poco más de tiempo.  

La venda en los ojos que nos ponemos está compuesta por la terquedad, ya que no queremos aceptar que nos hemos equivocado. Pero también tiene tintes de optimismo: sobreestimamos los beneficios que realmente obtendríamos si continuáramos un poquito más con el proyecto, invirtiéramos un poco más de dinero en acciones de marketing para promocionar el producto, o le o le dedicáramos un poco más de tiempo.   

¿Cómo podemos evitar caer en la falacia del costo irrecuperable? 
  • Pide opinión a alguien de confianza que no esté involucrado emocionalmente con la decisión. Alguien que te aporte garantías de una opinión crítica, ecuánime y sincera.  
  • Busca la forma de aprovechar la experiencia, reconociendo e integrando un nuevo aprendizaje, o bien reconvirtiendo el proyecto en algo nuevo y diferente, viendo cómo puedes invertir las ganancias en el futuro.  

Todas nuestras acciones tienen un coste de oportunidad, como puedes leer en el artículo "Tips Toma de Decisiones" - Sesgo Costo de Oportunidad.  Si te dejas llevar por este error de lógica y sigues enrocado en algo que no está funcionando o dando los resultados esperados, probablemente estés renunciando a algo mucho mejor, estás renunciando a la oportunidad de aprender de las repercusiones de las decisiones tomadas durante el transcurso del proyecto, reconvertir el viejo proyecto en algo nuevo que sea más productivo o valorar nuevas posibilidades en tus relaciones personales.   

No te permitas caer en este error de lógica tan común a la hora de tomar decisiones, abandonar algo a tiempo puede ser un éxito.  

Renuncie a lo que no vale la pena. Persevere en lo que sí. Tenga el coraje para hacer lo uno o lo otro” - Seth Godin 
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