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Estrategias para modificar tu conducta ante la procrastinación.



¿Te ha pasado alguna vez que cuando buscas información sobre algo te dicen el por qué, pero no el cómo? 


A mí, personalmente, muchas veces. 

Pues aquí no te pasará. Procuraré facilitarte todas las herramientas posibles sobre la procrastinación.  
Ya dispones de los motivos por los que posponemos una acción, "Justificando la procrastinación", también puedes encontrar el detalle de los "Tipos de procrastinación y procrastinadores" y ahora viene la mejor parte: qué pasos puedes dar para modificar tu conducta.  


  • Paso 1: Reconocerlo, como si se tratara de una adicción y te encontraras en tu primera reunión de alcohólicos anónimos. Reconoce que no estás haciendo lo más importante. El hecho de que estés haciendo cosas, aunque sean muchas a la vez y puedas argumentarlas como urgentes, sólo están sirviendo para justificarte. No te creas tus propios argumentos. Cuestiónate: ¿Lo que estoy haciendo en este momento es lo mejor que podría hacer?  
  • Paso 2: Identifica el porqué, Identificar que estas en plena procrastinación es complejo, imagina lo que puede resultar identificar los motivos. Pero puedes empezar preguntándote: ¿Qué me impide llevar a cabo esta acción? Los motivos más habituales suelen ser: “me aburre”, “no me genera interés”, “no tengo muy claro qué es lo que tengo que hacer”, “no me satisface”, entre otros. Todos ellos denotarán insatisfacción, estrés o algún tipo de malestar.   
  • Paso 3: ¿Qué beneficios obtienes? Si fuera necesario, puedes hacer una lista de los beneficios y los resultados que obtendrás cuando finalices el trabajo. Teniendo claros los objetivos y los resultados serás capaz de sentir la satisfacción que te servirá de impulso para finalizar el trabajo. (Puedes ayudarte en este punto con el Principio de Pareto la regla del 80/20  
  • Paso 4: dividir la tarea en bloques más pequeños de acciones que te ayuden a finalizar lo que te propones. Cualquier actividad que requiere una concentración superior a un par de horas te saturará, pues nuestra concentración sólo tiene capacidad de mantenerse 100% centrada en intervalos de 30 minutos como máximo. 
Son incontables las estrategias que puedes encontrar en diferentes plataformas y publicaciones de todo tipo. Aquí solo recogeré aquellas que he sido capaz de constatar su efectividad, ya sea en mí misma o en personas de mi entorno.   

Empezaré con la que considero más efectiva, al menos para personas que les inquieta especialmente el perder el tiempo. Una palabra que lo dice todo: “¡Para!”. 
  • Estrategia ¡Para!: Cuando sientas el impulso de posponer una tarea, sencillamente sigue ese instinto y no hagas absolutamente nada. Además, es necesario evitar sustituir esa tarea principal por otra para sentirte productivo y sobre todo no busques justificaciones implicándote en otra acción. No hagas absolutamente nada. Sólo toma conciencia de que estás dejando de lado algo que deberías estar haciendo. Presta toda tu atención al hecho de que no estás haciendo nada. Aunque parezca una pérdida de tiempo, en realidad es un entrenamiento para tu cerebro. Al detectar que estás a punto de caer en el impulso de la procrastinación, lo estarás programando para centrarse en hacer simplemente lo que tiene que hacer.  
  • Estrategia de la frontera: Marca una fecha en la cual deberías estar finalizada la tarea. Convertir la acción de importante a urgente te ayudará a tomar acción. Esta estrategia resulta especialmente útil para los procrastinadores denominados “afortunados”.  
  • Estrategia diálogo interno: El “tengo que...” o el “debo de...” implican que no tienes capacidad de decidir por ti mismo, promoviendo el autosabotaje y la falta de motivación. Replantea tu dialogo interno diciéndote, por ejemplo: “yo decido hacer...”, “yo elijo empezar a…” Este simple cambio en cómo nos hablamos a nosotros mismos te ayudará a tener un mayor control. Tu cerebro estará recibiendo un mensaje que lo predisponga a la acción.  
  • Estrategia planeación realista: Estructura tu lista de tareas desde el final hacia el principio, indicando la hora que quieres dejar de trabajar y por lo tanto en la última tarea que se estará trabajando. Así iremos rellenando el día de forma realista el resto de tareas hasta terminar por la primera y más importante.  
Son muchas las herramientas, estrategias y planes de acción que puedes encontrar y probar. Otras tantas las formas de entenderlas o integrarlas en tu día a día. Personalmente creo que todas funcionan y que ninguna funciona. 

¿Por qué esta contradicción? No existe una estrategia o un método infalible para desarrollar una habilidad, mejorar nuestra productividad o aumentar nuestra capacidad en cualquier área, ya sea enfocada en el ámbito personal o el profesional.  
Algunas serán buenas para ti y otras no. Eso no las convierte en buenas o malas. Te invito a que pruebes todas las que consideres, que perseveres hasta que encuentres la que mejor se adapte a ti. 

En definitiva, todo se rige por las dos mismas máximas para alcanzar el éxito en cualquier acción que emprendamos: la actitud para querer realmente realizar el cambio o la mejora, y la perseverancia de intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo”.  


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