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¿Allí donde fueres haz lo que vieres? Mejor saca tus propias conclusiones.

El conocido psicólogo y escritor estadounidense Robert Cialdini dice que la “prueba social”, también conocida como “influencia social informativa” es un fenómeno psicológico que se da en situaciones sociales que identificamos como ambiguas. 

Cuando no estamos en condiciones de identificar cuál es el comportamiento adecuado que debemos tener en una situación concreta, adoptamos la actitud generalizada de nuestro entorno.  

Lo que vulgarmente entendemos como “allí donde fueres haz lo que vieres”.  

Tenemos la tendencia a dejarnos influenciar y aceptar cualquier hecho o dato si nos ofrecen pruebas que constaten y demuestren que otras personas han obtenido buenos resultados o un beneficio, condicionando nuestra toma de decisiones racional. Nuestra predisposición será la clasificación de determinados comportamientos en correctos o incorrectos, dependiendo de la opinión de una masa crítica determinada de personas. El número de personas que componen esta masa crítica es variable e indeterminado, y estará influido por factores culturales, experienciales o de conocimiento.  

Este principio que nos rebela Cialdini como uno de los 6 factores de influencia en la toma de decisiones y podemos constatarlo de forma muy sencilla: disponemos a nuestro alcance una amplia diversidad de ejemplos de la influencia de la ley de la prueba social. 

Por ejemplo, cuando vamos por la calle y un grupo determinado de personas está mirando hacia una misma dirección, inevitablemente nosotros también pondremos nuestro foco de atención en esa dirección, la mayoría de las veces de forma inconsciente.  

Todos nos hemos encontrado entre un grupo de personas que comentan historias y nos hemos visto forzando una carcajada hacia una anécdota que al resto del grupo le ha parecido divertida, intentando no desentonar con el grupo. Incontables son las veces que habrás leído con ávido interés las opiniones de otros compradores sobre ese artículo que estás pensando en comprar, o las críticas que ha recibido esa obra de teatro que te estas planteando ir a ver.  

En definitiva, este proceso nos proporciona diferentes estados de comodidad

  • Aceptación social.  
  • Ayuda en la interpretación de las situaciones ambiguas.  
  • Corrección de comportamiento.  
  • Falsa seguridad en nuestra toma de decisiones.  

Pero la realidad es que estamos ante un sesgo que influye en nuestra capacidad de toma de decisiones y la forma en que construimos nuestras opiniones, creencias y acciones. Nos dejamos influenciar por un comportamiento gregario en detrimento de un pensamiento crítico propio. Pero este último obviamente requiere un esfuerzo por nuestra parte del cual nos libera la ley de la prueba social.  

Esta autoridad que le concedemos a la influencia social informativa nos empuja a considerar y conformarnos con opciones y opiniones generalizadas que solemos considerar por inseguridad en nuestras propias capacidades, más exactas que las propias.  

Son muchos los que se aprovecharán de este comportamiento en su propio beneficio, sobre todo para ejercer cierto dominio en tus hábitos de consumo o en tus decisiones. Pero en realidad sólo depende de ti que permitas ceder ese control sobre tu persona.  

George Carlin reflexionaba:  

“Ve a la escuela. Estudia. Consigue un empleo. Trabaja. Actúa con normalidad. Compra muchas cosas. Camina por la acera. Escoge entre este producto o este otro. Ahorra para cuando seas viejo. Obedece la ley. Y sobre todo no cuestiones jamás lo que te han dicho que tienes que hacer. Y ahora, repite después de mí: ¡SOY LIBRE! 
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