Elige tu idioma:

Archivo del Blog:

Artículos Ídem et Ídem

Efecto Diderot, por qué queremos lo que no necesitamos.


El filósofo francés Diderot nos dejó en el S. XVIII una perla de sabiduría que en el contexto actual cobra más fuerza que nunca: “Era el amo absoluto de mi antigua bata, pero soy esclavo de la nueva. Cuídate de la contaminación de las nuevas riquezas. El hombre pobre puede estar tranquilo sin preocuparse de las apariencias, pero el hombre rico siempre está bajo tensión. “  

El ser humano tiene una tendencia natural a actualizar, complementar, construir y acumular objetos y bienes, asociando en muchas ocasiones los bienes que posee a su identidad y permitiendo que estos definan quiénes y qué son. 

Diderot vivió al borde de la pobreza hasta que, en 1765, la emperatriz rusa Catalina la Grande compró su biblioteca y se convirtió en el bibliotecario de la emperatriz, ofreciéndole un generoso adelanto que le volvió una persona extremadamente adinerada para la época.  

Lo primero que hizo Diderot fue comprarse una maravillosa bata nueva del mejor género de la época y con pulidos acabados. Durante un tiempo disfruto de su pequeño capricho, hasta que este pequeño “detalle “empezó a destacar entre el resto de las austeras pertenencias de Diderot. En ese momento, el filósofo francés entraría en una espiral de consumismo imparable, cambiando el mobiliario de su casa y decoración, comprando ropa nueva y adecuando todos los elementos de su vida para que fueran acorde con su última adquisición. Fueron tales las compras compulsivas derivadas de un cambio inicial, la bata, que tras las nuevas adquisiciones posteriores Diderot terminó de nuevo arruinado. 

Así nació el primer ensayo sobre el materialismo, escrito por el propio Diderot, “Lamento por mi viejo albornoz”. Este es el motivo por el que se conoce a este patrón de comportamiento de espiral de consumo como “Efecto Diderot” ya que fue el primero en describirlo.  

Cuando conseguimos una nueva posesión hace que reevaluemos el resto de cosas que tenemos, incluso que lleguemos a devaluarlas al compararlas con las nuevas adquisiciones.  

La forma en que relacionamos unos objetos con otros y la tendencia de agruparlos en conjuntos crean una temporal sensación de equilibrio y armonía. Pero este equilibrio se ve influenciado cuando adquirimos un nuevo elemento, puesto que reevaluamos de nuevo el entorno, y sólo recuperamos la sensación de equilibrio cambiando todos los objetos que lo rodean. 

Este efecto nace de la comparación y es la principal fuente de la que bebe el materialismo, y de la que se benefician los promotores del consumo, determinando la relación que desarrollamos con los objetos que nos rodean. Dotamos del poder a los objetos y pertenencias de definir nuestro estatus o símbolos de éxito, en algunos casos extremos pudiendo llegar a convertirse en la fuente de felicidad de un individuo.  

Si analizamos nuestros hábitos de consumo, encontraremos muchas situaciones que nos arrastran hacia esta espiral; no serán pocas las veces en las que, tras comprar un elemento nuevo para nuestra casa, acabamos redecorando todo lo que acompaña nuestra nueva adquisición y acabaremos queriendo y comprando muchos artículos que realmente ni queríamos ni necesitábamos.  

Es realmente difícil autoimponernos las limitaciones que mitifiquen el impacto de este patrón de comportamiento inconsciente. Como todos los hábitos, necesita tiene un disparador y ser consciente de él puede ser una gran herramienta que nos ayude a mejorar nuestros hábitos de consumo, analizando de una forma racional si realmente lo que queremos es lo que necesitamos.  

Diderot dijo: “Deja que mi ejemplo sirva como una lección. En la pobreza hay libertad. El lujo tiene sus limitaciones.y esperaba que entendiéramos a través de su experiencia que debemos aprender a tomar decisiones sobre nuestros hábitos de consumo, no a razón del dinero que dispongamos, si no basándonos en elecciones racionales. 

Posiblemente el sector del consumo hará todo lo posible para que la experiencia y sabiduría de Diderot no nos influya, pero ahora tienes la información para poder gestionar las influencias externas y asumir el control de tus hábitos.  

¡Comparte!
LinkedIn Gorjeo Facebook WhatsApp Email

Artículos recomendados.