Elige tu idioma:

Archivo del Blog:

Artículos Ídem et Ídem

El mayor acelerador de la motivación, la necesidad.


Aristóteles afirmó: “Sólo hay una fuerza motriz: el deseo”. Pero, ¿qué encontramos previo al deseo? ¿qué nos activa? 

Una de las formas de entender mejor nuestro comportamiento y nuestras reacciones ante los estímulos o las situaciones es saber qué es lo que realmente nos mueve, que nos controla y condiciona. Y esto es tan sencillo como “la necesidad”. Sin duda, no hay mayor acelerador que el deseo de satisfacer nuestras necesidades.  

En este contexto, una de las aportaciones de mayor relevancia para la psicología se la debemos a Abraham Maslow, psicólogo humanista, que ordenó las necesidades humanas en una pirámide que lleva su nombre, la conocidísima “Pirámide de Maslow”.  

Maslow teorizó que el ser humano iba ascendiendo a través de esta escalera a medida que se iban satisfaciendo sus necesidades. A día de hoy, la “Pirámide de Maslow” sigue siendo un referente en el estudio sobre la motivación y las necesidades humanas. Actualmente, y mayoritariamente en Occidente, las necesidades primarias están satisfechas en la gran mayoría de los casos. Serían aquellas que implican la supervivencia del individuo. 

 Pero, ¿podemos decir lo mismo de las necesidades “derivadas del desarrollo del ser”? 

Estas necesidades se fundamentan en el “yo”, en el propio crecimiento como individuo. Nos encontramos ante los factores que más condicionan nuestro bienestar, nuestras acciones, decisiones y el modo en el que nos relacionamos con nuestro entorno y con nosotros mismos.  

Las personas utilizamos diferentes mecanismos y estrategias para satisfacer estás necesidades. Esto trascenderá en determinadas consecuencias de mayor o menor agrado para nosotros, pero, en definitiva, somos responsables de ellas y nos corresponde la responsabilidad de analizar a qué necesidad estamos respondiendo y pretendiendo satisfacer, permitiéndonos analizar si estamos utilizando las estrategias adecuadas para conseguirlo. 

Vamos a conocer algunas de nuestras necesidades.  

Seguridad.
Sentir que nuestro bienestar está garantizado, ya sea a través de un empleo que nos garantice unos ingresos o una casa que nadie pueda vulnerar nuestra integridad. Necesitamos la seguridad que nos reporta la estabilidad, que nos asegure el equilibrio emocional y personal. 

Tener la certeza de que nuestros recursos materiales, dinero, posesiones, comida y techo están protegidos nos posibilita disfrutar de la famosa zona de confort y la impresión de control vinculado a la supervivencia.  

Variedad. 
Hemos visto hasta qué punto la curiosidad puede ser un potente recurso para la motivación, en La curiosidad no mató al gato. Le hizo aprender. tanto como el aburrimiento, como vimos en  el aburrimiento estimulante creatividad. La mezcla de ambos es el despertador de la necesidad de la variedad. La necesidad de emocionarnos nos hace dirigir nuestra atención hacia nuevos proyectos, actividades, a viajar, a conocer personas nuevas. Nos anima a buscar nuevos estímulos que nos garanticen no caer en el tedio, la desidia y el aburrimiento.  
Conexión.
Es de las necesidades más íntimas, en contraposición a la necesidad de la necesidad de relevancia. En la necesidad de conexión aspiramos a la creación de lazos con otras personas. Enfocamos nuestra atención hacia otras personas, mientras que en la relevancia nos enfocamos en el “yo”.  

Respondemos a la necesidad de encajar, ser aceptados y pertenecer a grupos sociales, amistades o de tener una relación de pareja. Aunque es cierto que no debemos olvidar la aceptación de uno mismo, sin duda el apoyo de los demás siempre supondrá un impulso muy importante.  
Relevancia. 
La necesidad de sentirnos especiales de alguna manera, intentando proyectarnos hacía los demás de una forma que nos haga destacar y ser diferentes. Obtener el reconocimiento de nuestro círculo personal/profesional y familiar a través de logros, que pueden ser académicos, profesionales o personales, que sean considerados socialmente de gran relevancia.  
Esperamos así obtener el respeto, la admiración, la aceptación y la alabanza de nuestro entorno.  
Desarrollo.
Nos despierta la necesidad de querer progresar, de aprender, de crecer como individuo. La autorrealización y la potenciación de nuestro talento y habilidades, estar en constante movimiento y evolución.  
Desafiarnos con objetivos ambiciosos que nos permitan avanzar en diferentes etapas y ámbitos de nuestra vida.  
Contribución.
Cuando todas nuestras necesidades están satisfechas, ayudar, colaborar, participar y facilitar el desarrollo de las habilidades o de la consecución de logros y objetivos de terceros será un importante efecto motivador hacía donde dirigiremos nuestra atención. 
El objetivo será responder a motivaciones altruistas, por el mero placer de contribuir en causas beneficiosas que trasciendan más allá de uno mismo. 

Son muchos los que hoy prometen una receta milagrosa que te garantiza la felicidad, ya sea a través de una secuencia de pasos, de una libreta o manual de ejercicios, de sesiones de meditación, de un profundo análisis e inmersivo en nuestra psique, y un largo etc. No me corresponde debatir sobre la veracidad o falsedad de esos métodos y sistemas, sólo observo que la ciencia nos enseña a diario que nuestro cerebro no está programado para ser feliz, está programado para sobrevivir, impulsándonos a satisfacer nuestras necesidades primarias como comer o dormir, y necesidades de mayor relevancia como la conexión con las personas o el desarrollo personal.  

Realmente somos seres complejos, pero con procesos bastante básicos y simples. Cada vez me planteo con mayor firmeza que, al igual que la sencillez de nuestro programa cognitivo, todo parte de la misma premisa, simplificar y entender cómo funciona nuestro peculiar software, no para ser felices, sino para conseguir aquello para lo que estamos programados, vivir una vida que nos permita optimizar recursos, desarrollarnos y evolucionar, y quizás así encontremos lo más parecido a la tan codiciada felicidad.   

Artículos relacionados:

La curiosidad no mató al gato. Le hizo aprender.  http://bit.ly/curiosidadaprendizaje
Artículo el aburrimiento estimulante creatividad. http://bit.ly/aburrimiento-y-creatividad

¡Comparte!

LinkedIn Twitter Facebook WhatsApp Email

Artículos recomendados.