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La curiosidad no mató al gato. Le hizo aprender.


La curiosidad es una conducta innata en el ser humano. Suele ser el punto de partida hacia el desarrollo. Nos impulsa a asumir riesgos en favor de las ansias de saber más.  

Las ideas nuevas surgen porque sentimos la “curiosidad” por experimentar y hacernos preguntas.  

Todos hemos utilizado en algún momento la expresión: “La curiosidad mató al gato”. Esta frase tiene su origen en la lengua inglesa. Pretende servir de advertencia acerca del riesgo de investigar o experimentar demasiado. Existe un final para esta frase, poco conocido: “Pero la satisfacción lo revivió”.  

Su versión original no contenía el término “curiosidad”, sino “preocupación”, y su primera aparición en la literatura se puede apreciar en la obra, Every Man in his humourdel dramaturgo británico Ben Jonson, en el 1958.  

Pero la satisfacción lo revivió, y esto es justamente la curiosidad. La relación entre la creatividad y la curiosidad es simbiótica y necesaria, sin una no es posible la otra. Así como no puedes comer sin hambre ni beber sin sed, sin la curiosidad no seríamos capaces de crear.  

La curiosidad no tiene ninguna vinculación ni con el conocimiento ya adquirido ni el desarrollo de una opinión, como se ha especulado en alguna ocasión. Simplemente responde a nuestra necesidad de aprender otros puntos de vista. Tenemos la necesidad de ampliar y profundizar nuestros conocimientos. No nos gusta quedarnos con lo que ya sabemos, nos gusta saber siempre más.  

Vale la pena que sepamos sacar provecho a esta conducta innata con la que contamos. y desarrollar las diferentes perspectivas que nos ofrece la curiosidad. Esta nos brinda recursos para tomar decisiones, resolver conflictos, afrontar cambios o simplemente la satisfacción de saber más o mejor.  

Decididamente curiosear es uno de los factores de motivación intrínseca que más nos estimulan. Cuando la curiosidad se activa y se pone a trabajar buscando respuestas se activa la zona del cerebro de la recompensa. Al generar mayor actividad en el hipocampo, relacionado con el aprendizaje y los recuerdos, nuestra competencia de adquirir y retener nuevos conocimientos también aumenta 

Cada uno vive la curiosidad de un modo distinto, y el mejor ejemplo de ello es el modo en el que utilizamos las redes sociales. De hecho, cada uno alimentamos nuestra curiosidad en diferentes ámbitos y vendrá determinado por el tipo o combinación de tipos de curiosidad que tengan una mayor influencia en nosotros.  

A Daniel Berlyne en 1950 se le reconoce ser uno de los primeros psicólogos en aportar un modelo sobre la curiosidad. Posteriormente, George Loewenstein en 1994 hizo su contribución sobre la teoría de la brecha de la información. Marvin Zuckerman estudió desde 1960 hasta el 2000 sobre la búsqueda de sensaciones o la disposición para la adquisición de variedad en las experiencias. Le debemos a la psicóloga Britta Renner los estudios sobre la curiosidad social en 2006. Hasta Todd B. Kahsdan que, junto con sus colaboradores, nos proporcionó la propuesta de las 5 tipologías definidas de curiosidad.  

¿Sientes curiosidad? Mejor pregúntate, ¿cómo sientes curiosidad? Estas son las 5 tipologías de curiosidad que puedes sentir.  
  • Exploración alegre. Es la más corriente, se la relaciona con el placer de conocer cosas nuevas. La fascinación por todo, desde las cosas más cotidianas a las de mayor complejidad. Como su nombre indica, es la alegría de saber, sin mayor pretensión o motivación que esa.  
  • Sensibilidad a la carencia. Sobreviene cuando el desconocimiento nos genera malestar y ansiedad. El contar con un vacío de información nos angustia, y buscamos la información necesaria para rellenar ese espacio y sentirnos mejor.  
  • Tolerancia al estrés. Deriva de la aceptación y el aprovechamiento de la ansiedad asociada a la novedad. Preguntándonos y explorando la repercusión de los cambios que nos ofrecen los nuevos conocimientos de una forma fructífera y positiva.  
  • Curiosidad social. Querer saber y aprender sobre la forma de pensar, de actuar y de vivir de otras personas. La exploración de por qué las personas actúan de una determinada manera. Como animales sociales que somos también es un modo de determinar si estamos delante de alguien de quien nos podemos fiar.  
  • Búsqueda de emociones. Nos lleva a asumir riesgos, a menudo riesgos excesivos, en los ámbitos sociales, financieros y físicos con el objetivo de obtener nuevas experiencias intensas y variadas.  
Ahora conoces cuáles son los tipos de curiosidades y cómo intervienen en ti. Pero lo más importante es: ¿qué puede hacer la curiosidad por ti? 



La mejor parte de incentivar tu curiosidad es que te beneficiaras de las habilidades asociadas. Actitudes que mejoras por mera satisfacción y realización personal. Sacarás mayor provecho de tu talento, de la forma de relacionarte y entender el mundo, a ti mismo y a las demás personas.  

Tendrás la mente abierta y liberándote de los prejuicios haciendo que quieras experimentar y aprender sin catalogar. Simplemente por el placer de observar las diferencias y enriquecerte a través de ellas. Disfrutarás de improvisación, y en la exploración hallarás la oportunidad de crear nuevas ideas, potenciarás tu creatividad.  

Perderás el miedo a palabras tabú como: “NO LO SÉ”. Porqué al reconocer que no sabes algo estarás viendo una oportunidad de abrir una puerta emocionado por ver qué hay detrás de ella. En lugar de convertirse en una pared limitante que es como a menudo podemos sentirnos ante el desconocimiento.  

Cambiarás tu percepción sobre “el error”, percibiendo la equivocación como un camino de aprendizaje. Será una invitación a probar diferentes formas de conseguir un objetivo sin que la presión esté en el resultado. Sólo importará la curiosidad de descubrir a dónde nos llevará esa nueva experiencia.  

No pierdas la oportunidad de ser una persona curiosa en constante evolución que quiera cada día respuestas nuevas.  
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