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¿Qué no seríamos capaces de hacer estando motivados?


La motivación es una conducta aprendida a través de las normas morales, las leyes, las costumbres, las ideologías, el entorno familiar y social. Influencias externas que se combinan con las capacidades internas, integrando la personalidad de una persona. 

Hay una frase popular que cita: - “La llama eterna de la sabiduría sólo la mantienen aquellos que conservan innata la chispa de la curiosidad - ¿Y qué nos despierta la curiosidad? La motivación. Un estado interno que incita, dirige y mantiene nuestra conducta. Es la palanca que nos impulsa y mueve a la acción.  

Cuando en nuestra mente se acciona esta palanca, se activa un mecanismo que sigue la siguiente secuencia:  

Por qué se considera una conducta aprendida? Estamos respondiendo a unos principios motivacionales que nos resultan familiares, que ya conocemos, a través de los que podemos predecir el estado placenteroo no, que obtendremos al alcanzar nuestro objetivo.  

Principios motivacionales:  
  • Predisposición: Cuando nuestra inclinación hacia la tarea es positiva su ejecución nos resulta agradable.  
  • Consecuencia: reproducimos aquellas experiencias que nos resultan agradables.  
  • Repetición: el lazo positivo que une el estímulo con la respuesta se refuerza con la repetición, y ésta a su vez refuerza la sensación de bienestar que nos produce la mejora en cualquier ámbito.  
  • Novedad: las novedades controladas nos resultan mucho más atractivas que lo desconocido.  
  • Vivencia: al relacionar una vivencia pasada satisfactoria con el objetivo real.  
Todos contamos con nuestra propia identidad, y nuestra motivación tendrá diferentes causas difiriendo según el contexto o situación, promoviendo la acción y la atención y elaborando diferentes estrategias de consecución de objetivos.  

“Aunque somos seres principalmente emocionales, además de racionales, las posibles causas pueden ser tan variables como emociones seamos capaces de sentir. “ 
Causas principales:  
  • Motivos racionales/emocionales. 
  • Egocéntricos/altruistas. 
  • Atracción/rechazo en favor de una segunda persona.  
La motivación, aunque es relativamente fácil de entender, no es una tarea fácil activarla a nuestro antojo. Su complejidad reside en la determinación de los factores que la propician.  

Los factores motivacionales de los que después partirán los objetos de la motivación son:  
  • Internos: vienen establecidos por nuestra voluntad basados en el propio interés, dedicando tiempo y esfuerzo a cualquier actividad, aún sin un valor práctico, simplemente por el disfrute durante el proceso. 
Es decir:  
Autonomía, libertad y control sobre lo que hacemos 
Maestría, deseo de ser el mejor en algo. 
Propósito, por servicio a algo más grande que nosotros mismos. 
  • Externos: la determinación viene producida por estímulos que no tienen que ver con la actividad a realizar ni con factores emocionales o personales, los factores externos suelen tener su origen en los factores recompensa o castigo. 
Es decir:  
Dinero 
Tiempo 
Objetos o bienes materiales.  

Sigmund Freud dijo: “si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a la mitad del camino nos encontramos”. La inspiración también forma parte de la fórmula de la motivación. 
Dependiendo de cuál sea el objetivo que nos inspire, definirá q tipo de motivación es la que nos impulsará.   
  • Motivación de poder: priorizamos lograr tener la capacidad de influir y decidir sobre nuestro entorno y en las personas que nos rodean.  
  • Motivación de logro: impulsada por conseguir el objetivo establecido, sin tener en cuenta los beneficios obtenidos. La recompensa que perseguimos es la meta en sí misma.  
  • Motivación de competencia: se origina de la satisfacción que tenemos cuando un trabajo está bien hecho, señalando que el resultado es excelente, poniendo a prueba y mejorando nuestras habilidades en el proceso.  
  • Motivación de afiliación: destacada por el componente social, buscamos la pertenencia al grupo. Al tratarse de una motivación con un factor emocional importante suele tener un peso más específico que otras motivaciones.  
  • Motivación centrada en el ego: dependerá de los resultados que obtengamos de los retos y en comparación con los demás. Como su nombre indica, el impulso procede de nuestro ego. Esta motivación suele predominar en deportistas.  
  • Motivación centrada en la tarea: procede de las ganas que tengamos de mejorar en una determinada habilidad. Motivación enfocada a retos y al crecimiento personal, buscamos el progreso a largo plazo.  
No solemos hacernos muchas preguntas a nosotros mismos para entender cómo funcionamos, (no vayamos a encontrarnos con respuestas que no nos gusten) ¿Qué tipo de complejos mecanismos seguimos? En el caso de la motivación, este patrón no es diferente, hacernos buenas preguntas es lo primero que deberíamos hacer, y tomárnoslo muy en serio.  

La calidad de nuestras preguntas establecerá el valor de nuestras respuestas, y a su vez, activarán la palanca que nos despertará la motivación impulsándonos al siguiente nivel que nos hayamos propuesto conseguir.   

Conclusión, ¿Qué no seriamos capaces de hacer estando motivados? 
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