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¿Qué es el feedback?


¿Qué es el feedback? 
O retroalimentación en castellano. Se ha pretendido establecer como un sistema para ofrecer una opinión, ya sea sobre la actitud de una persona, una acción, un proyecto, etc. 

El resultado esperado de esta opinión pretende aportar información de valor para futuras mejoras. Desde el romanticismo de su definición, nadie querría negarse a recibir “feedback”, ¿No es así? 

La realidad es que son demasiadas las ocasiones en que, por bien que suene, es crítica pura y llanamente. O lo que hasta hace unos años denominábamos también de una forma muy romántica “crítica constructiva”. Pero estoy de acuerdo al decir que “feedback” suena mucho mejor, y eliminando la palabra “crítica” mejora muchísimo nuestra predisposición.  

Dicho esto, ¿qué debemos ofrecer o esperar de un feedback realmente útil? 


Conviene advertir que el “feedbackse centrará en el comportamiento o el rendimiento y NO en la personalidad. El comportamiento depende de la situación y estará enmarcado en conceptos que no juzguen creencias o valores personales.  

La finalidad de la retroalimentación es influir en el comportamiento o rendimiento de una persona, ya sea un amigo, familiar o colaborador. Con este objetivo, tendremos muy en cuenta algunos de los factores más determinantes: “el poder de la palabra”.  

Una palabra, frase o expresión descontextualizada puede hacer que crucemos la línea entre “feedback” y “crítica”, y que alejemos la actitud de proactividad de nuestro interlocutor, perdiendo la oportunidad de mejorar o solucionar situaciones de conflicto. 

Deberíamos evitar emplear las palabras “nunca” o “siempre” por su contextualización sentenciadora, que hacen un llamamiento al escuadrón de la defensa personal y pone a los individuos a la defensiva, instalando la gran muralla de la comunicación. Otra palabra que pondremos en cuarentena es el “pero”, ya que está considerado como el “borrador universal”, porque lo que va delante del “pero”, lo anulamos.  

También nos encontramos con que hay personas que eluden realizar un proceso de retroalimentación con alguien por incomodidad, aparente falta de tiempo, miedo al conflicto o temor al deterioro de la relación, percepción de excesiva complejidad, dificultad en la expresión de sentimientos o inseguridad, por citar los más habituales.  

Pero, recordando la descripción romántica del “feedback” y, con la intención de evitar caer en la trampa de la crítica, habría que procurar siempre hacerse 2 simples preguntas antes de dar “feedback 
  • ¿Me ayudará a mejorar mi relación/colaboración con esa persona? 
  • ¿Mis opiniones aportarán valor? 
No voy a negar que el proceso de “feedback”, ya sea cuando somos el emisor o el receptor, tiene un alto nivel de complejidad, como cualquier interactuación interpersonal que implique transmitir aspectos de mejora o controvertidos. 

Pero, citando un extracto del libro “Maestría” de Robert Greene, concluyo que:  

“Persigue retos que te hagan mejorar y fortalecerte en los que obtendrás la más objetiva retroalimentación sobre tu desempeño y progreso. No elijas un aprendizaje que parezca fácil y cómodo”. 
Artículos relacionados: Neurocomunicación, filtros de la comunicación. http://bit.ly/filtros-metaprogramas-comunicacion-interpersonal


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