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Poner fin a lo inacabado - Efecto Zeigarnik.

Si eres de los que le das una y mil vueltas a aquellas situación o actividad que has dejado a medias, o de los que necesita poner el final que le corresponde a una historia, te habría encantado conocer a Bliuma Zeigarnik y saber de primera mano que estás bajo el efecto que lleva su nombre, “Efecto Zeigarnik”.  
Zeigarnik, psicóloga rusa, publicó en los años 20 sobre este fenómeno, tras observar en reiteradas ocasiones, cómo los camareros eran capaces de recordar largas listas de pedidos hasta que servían las consumiciones. A partir de ese momento tenían serias dificultades para recordar incluso el plato que acababan de servir y a quién, poniendo de manifiesto que la mayoría de las personas tenemos una mayor capacidad para retener la información concerniente a las tareas inacabadas con respecto a otro tipo de información que pueda ser relevante o importante.  

Esta activación cognitiva, como hemos venido viendo en diferentes artículos de esta plataforma, se debe a que nuestro cerebro siempre intenta procurarnos la máxima eficiencia, que no efectividad. Entendiendo, en este caso, la eficiencia como la resolución de un problema con el menor coste de energía y con la mayor brevedad posible. 

La sensación de no tener acabado algo que hemos empezado nos deja una sensación desagradable y nos genera estrés, impidiendo que pongamos el foco en otras tareas. 

Nuestra mente emplea más recursos en almacenar los temas pendientes que en procesar la información necesaria para terminar lo que estemos haciendo en este momento.  
Nuestro cerebro nos mantiene alerta en el “pendiente” a la espera de poder eliminar la información que considera irrelevante. Siguiendo el ejemplo de los camareros, la poca capacidad que mostraron tener para recordar que habían servido y a quién, para recuperar recursos, en este caso la memoria, siguiendo un proceso adaptativo, puesto que nuestra memoria es un recurso limitado.  

El efecto Zeigarnik, en cierta medida, se podría considerar un intruso en nuestro sistema de concentración y productivo, desgastando valiosos recursos, generándonos estrés. Siempre y cuando no contemos con la ventaja de saber “¿qué es?” y “¿cómo funciona?” para poder aprovecharnos o bien minimizar su impacto.  

Si alguien ha sabido sacarle un verdadero provecho a esta activación cognitiva son nuestros amigos “marketinianos” o en sectores como el literario, ocio, videojuegos, o consumo en general. Muchos recordareis, antes de la llegada de Netflix, como en tu serie favorita aparecía el fundido en negro y las letras “continuará.... Justo en el momento de mayor tensión o de situación extrema para uno de los protagonistas. ¿Cómo te sentías? ¡Exacto! Con ansias del siguiente capítulo, porque necesitabas acabar esa “tarea pendiente” que era saber el final. 

Difícilmente podremos evitar acumular a lo largo del día y de las semanas un buen número de tareas o temas que requieren de nuestra atención. Ahora sabemos que esto capturará nuestro interés y concentración. La mejor forma de que evitar que nuestra concentración se disipe o sea secuestrada, evitándonos situaciones de estrés o de desconcentración, es disponer de un sistema de gestión de tareas pendientes.  

La complejidad del sistema dependerá de cada uno de nosotros; desde la sencillez de un simple bloc de notas TO DO como los que te puedes descargar en el apartado de recursos de esta plataforma o sistemas más complejos como el GTD. El objetivo principal es liberarnos de tener que recordar lo que tenemos pendiente, lo anotamos y más adelante ya le prestaremos la atención y la priorización necesaria.  

Nuestro cerebro ha estado y seguirá estando sujeto a las tramas inconclusas, pero, ¿cómo podemos beneficiarnos de esta necesidad de nuestro cerebro?  
  • Realiza pequeñas interrupciones en tareas que requieran mucha inversión de tiempo, o bien divídela en tareas más sencillas que te permitan hacer pausas intermitentes, como vimos en el artículo de la técnica del pomodoro.
  • Cuando estés escribiendo un artículo, un libro o desarrollando un nuevo proyecto, déjalo para el día siguiente o para más tarde, nuestro cerebro seguirá trabajando en ello, y seguramente surjan nuevas ideas o mejoras a tener en cuenta.  
  • Antes de acostarte revisa tu lista de pendientes y escoge algo en lo que pensar durante unos minutos antes de dormirte, nuestro cerebro seguirá trabajando mientras dormimos y posiblemente al día siguiente tengas la recompensa de un nuevo enfoque, solución o idea.  
  • Cuando tengas que tomar una decisión importante o responder a un correo electrónico de alta importancia, el mantenerlo en pausa nos ayuda a pensar más en el mensaje que queremos transmitir o valorar mejor todas las opciones antes de tomar una decisión, como hemos visto en los "Tips toma de decisiones".
Tengo la convicción de que el conocer nuestros patrones de conducta es una herramienta indispensable, a la que no deberíamos renunciar. Entender qué sucede, en este supuesto, cuando estamos bajo el secuestro del Efecto Zeigarnik, puede ser una herramienta realmente útil en combinación con otras técnicas que ya he mencionado durante el artículo. Al igual que podemos utilizarlo de excusa para ser mejores procrastinadores, como vimos en justificando la procrastinación dependerá de ti.  

La conclusión es que, como toda herramienta, no es ni buena ni mala. La etiqueta se la pondremos cuando hayamos decidido qué hacer con ella. Suelo poner el ejemplo del ladrillo muchas veces, me encanta como metáfora y ejemplo, con un simple ladrillo puedes lanzarlo para romper algo o herir a alguien, o puedes construir algo realmente bello. Dependerá de tu elección.  

Para concluir, sólo desearos un futuro de sabias decisiones.  



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