Elige tu idioma:

Archivo del Blog:

El valor de la coherencia.


Todos construimos nuestra “personal brand”, la huella que dejamos en los demás. Como puntualiza la expresión: “si no quieres que te conozcan por algo no lo hagas”, nuestra marca personal la formamos y proyectamos hacia nuestro entorno determinando como nos percibirán en nuestras relaciones interpersonales, tanto en el ámbito personal como el profesional.  

Son muchos los valores y rasgos que definirán nuestra marca personal, pero en este artículo nos ocuparemos de la “coherencia” que, a su vez, refuerza nuestra credibilidad, otro gran valor que determinará nuestra personal brand 

“Si una persona no te demuestra con hechos lo que dice, no es necesario escuchar sus palabras”  
Ser coherentes implica un amplio autoconocimiento, atrevernos a analizar, identificar y trabajar en nuestras debilidades y al mismo tiempo potenciar nuestras fortalezas.  
Considero que muchos mensajes pierden su eficacia, confunden o no son creíbles por la forma en la que los transmitimos. El verdadero poder de cualquier mensaje está acreditado por la coherencia, tanto por el mensaje en sí mismo como por la persona que lo transmite.  

El valor de la coherencia se constituye por la armonía entre la distribución sensorial, la comunicación y la interacción.  

La congruencia y cohesión entre estas tres disposiciones serán la base sobre la que construiremos la coherencia de nuestra marca personalsomos nosotros quienes determinamos la solidez de esta base.  

Le debemos a Warren Buffet la máxima de “necesitamos 20 años para crear una reputación y cinco minutos para arruinarla. Ser coherente es un objetivo complicado y extremadamente frágil al estar expuesto a cada acción que realizamos. La conexión entre lo que pensamos, decimos y hacemos determinará el valor de nuestra marca personal.  

Todos estamos expuestos a parecer incoherentes en determinados momentos, pero no debemos confundir “incoherencia” con “cambio de opinión”. Tener la capacidad de flexibilizar nuestros pensamientos y creencias, permitiéndonos un cambio de paradigma, también es una virtud que se valora positivamente.  

Un cambio de dirección en nuestras creencias y acciones no tiene por qué corresponderse a la incoherencia ni supondrá una fisura en nuestra personal brand siempre y cuando lo hagamos manteniendo una armonía entre el nuevo planteamiento, el mensaje y la interacción.  

Para la práctica de la coherencia tendremos en cuenta:  
  • Comprobar si nuestra actitud y mensaje no cambian según el contexto y las personas con las que estamos.  
  • Analizaremos si la coherencia que esperamos de los demás es proporcional con la que transmitimos.  
  • Flexibilizaremos y procuraremos valorar la posibilidad de estar equivocados. Escuchando, analizando y corrigiendo aquello que consideremos necesario.  
Debemos ver claramente la diferencia entre coherencia y terquedad, la coherencia estará siempre dotada de cierta flexibilidad.  

Tenemos la libertad de interpretarnos según nuestra experiencia. Ser coherente no es ni fácil ni siempre posible, pero reconocerlo y corregirlo en la medida de lo posible nos ayudará a mantener impecable nuestra imagen personal. 

Como dijo Séneca:  
"No pretendo que el sabio deba caminar siempre al mismo paso, sino por la misma ruta”  





Gorjeo LinkedIn Facebook Telegrama WhatsApp Tumblr Pinterest Pin It Email

Artículos recomendados.