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Tipos de procrastinación y procrastinadores.



Después de explicar y conocer qué es y, en cierta medida, justificar la procrastinación en el post anterior "JUSTIFICANDO LA PROCRASTINACIÓN", ahora identificaremos cómo procrastinamos y detallaremos los tipos de procrastinadores. No nos engañemos, “TODOS lo somos”, en mayor o menor medida, y desde luego no todos lo hacemos en las mismas circunstancias ni contextos, pero todos caemos en este hábito en un momento u otro.   


Veremos que en la procrastinación existen definiciones contrapuestas que determinarán el beneficio o detrimento de nuestra productividad.  

Sí, lo has leído bien, “procrastinar pueda ser de algún modo beneficioso para nuestra productividad”. 

Todo dependerá de si decides procrastinar de forma:
  • Pasiva: aplazas de forma intencionada una actividad de forma intencionada simplemente para disfrutar del placer de no hacer nada tirado en el sofá. 
  • Activa: precursora de la creatividad, llevándote a investigar nuevas ideas y conceptos que más adelante pueden servirte para mejorar una habilidad o productividad. También al posponer una decisión permitiéndote un mayor tiempo de maduración y observación sobre los detalles a tener en cuenta en la toma de esa decisión tan importante que tienes que resolver. 
Como muchas otras cosas, la procrastinación es un hábito que hemos desarrollado para liberarnos del estrés o de la incomodidad. Hacemos lo que para nuestro cerebro tiene sentido, nos distraemos con algo que nos motiva más. Este hábito ha representado que algunas personas sean mucho más productivas en otras áreas.



Y como si de una obra de teatro se tratara y tuviéramos listo el argumento de nuestra historia, conozcamos a nuestros actores, los protagonistas, los tipos de procrastinadores: 
  • Perfeccionista: demasiado exigente consigo mismo, pretendiendo que todo sea perfecto antes de realizar la acción.  
  • Soñador: se ilusiona con la idea de ser productivo, pero no inicia la acción para convertirlo en una realidad.  
  • Temeroso: miedo al fracaso o a ser juzgado por los demás.  
  • Afortunado: realiza la tarea en el último minuto, ha aplazado la tarea hasta crear una crisis en la que no le queda otro remedio que ponerse a trabajar bajo la falsa creencia de ser más productivo en estas circunstancias.  
  • Ocupado: siempre está ocupado, pero nunca termina las tareas, pudiendo deberse a varios factores: por asumir más tareas de las que se pueden realizar, incapacidad para delegar o la falsa creencia de que “estar ocupado” es sinónimo de “productividad”.  
  • Desmotivado: cuando lo que tiene que realizar le resultado tedioso, aburrido o sin utilidad.  
  • Impostor: temiendo ser calificado como incompetente acapara el mayor volumen de trabajo posible, pretendiendo afianzar su posición. Esto suele verse muy a menudo en personas que han desarrollado “la indefensión aprendida”. Este comportamiento surge al rodearse de un entorno que se compone de personas difíciles de complacer.  
En anteriores artículos habréis encontrado la afirmación:
“El conocimiento es una herramienta. Como tal, nosotros elegimos que hacer con ella, pudiendo actuar en nuestro favor o en nuestro perjuicio.” 

Ahora disponéis de una más. En "JUSTIFICANDO LA PROCRASTINACIÓN", hemos podido conocer qué es la procrastinación y cuáles son los motivos por los cuales se da este hábito. Ahora conoces los actores y los argumentos para escribir tú historia, sólo depende de ti como decides hacerlo.  
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