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Soy muy bueno tomando decisiones.


Si ahora te pregunto¿cuántas veces has escucha estas afirmaciones? 

Soy muy bueno tomando decisiones. 
Tengo en cuenta todas las variables cuando tengo que tomar una decisión. 
Mi opinión personal no me influye cuando tengo que decidir sobre la continuidad de un proyecto. 
No me dejo influir a la hora de tomar una decisión. 

Posiblemente te estés sonriendo ahora mismo. Te habrán venido a la cabeza conversaciones con amigos, jefes, compañeros, colaboradores... Y seguramente será más amplia tu sonrisa si te has reconocido a ti mismo en alguna de ellas. Te diré algo en confianza, yo sí me he reconocido, y he acabado aprendido que estaba profundamente equivocada. 


Algo que se nos da realmente mal, es tomar decisiones; somos influenciables por definición, y carecemos de la capacidad de darnos cuenta de hasta qué punto somos malos tomando decisiones.  

Llegados a este punto, debes pensar que “esto ya no me interesa”Pero dame una oportunidad para explicarte en qué me estoy basando para hacer tan temeraria afirmación.  

Son muchos los estudios de psicología social y cognitiva que constatan los más de 100 sesgos cognitivos, errores de lógica y falacias que nuestro cerebro procesa como desviaciones sistemáticas respecto a la racionalidad.  

Somos conocedores de la extraordinaria capacidad de nuestro cerebro para procesar información, nada más y nada menos que “400 mil millones de bits por segundo”. Justo aquí es donde encontramos nuestro punto débil, para poder realizar este procesamiento de información tan rápido  se ve obligado a realizar un filtro muy selectivo.  

Nuestro cerebro ha evolucionado hacía un análisis de la información basado en los llamados “heurísticos”, atajos mentales que le ayudan a realizar menos procesos mentales. Estos atajos son muy útiles si tratas de sobrevivir en medio de una selva rodeado de leones, ya que propician la rapidez y efectividad en las decisiones, pero en el contexto en el que nos movemos actualmente no nos beneficia tanto. Por eso es tan importante ser conocedor de estos errores de software, que nos vienen de serie por razones evolutivas basadas en la mera supervivencia.  

El ser consciente y saber cómo trabajar los sesgos cognitivos, falacias y errores de lógica, a los que nos somete nuestro cerebro, puede ayudarte a tomar mejores decisiones. 

Reconocerlos propiciará que seamos menos influenciables, más eficaces, objetivos, proactivos y racionales en nuestras decisiones y acciones.   

Periódicamente compartiré lo que llamaré “TIPS TOMA DE DECISIONES” en los cuales podrás ir conociendo estos más de 100 sesgos cognitivos, errores de lógica y falacias que tanto nos influyen, como el sesgo de supervivencia, la heurística de disponibilidad, sesgo de autojustificación, o la falacia del coste irrecuperable, y muchos otros que iremos descubriendo juntos.  

Ya puedes empezar con el primero, "SESGO DE CONFIRMACIÓN"

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